• Multicloud y nube híbrida

    Los clientes enfrentan cambios tecnológicos, sociales y geopolíticos y deben innovar y adaptarse para mantenerse al día con las demandas cambiantes para tener éxito en el mundo de hoy. Cada industria se está convirtiendo en una industria digital debido al crecimiento de los dispositivos digitales y los avances de software. Las empresas enfrentan presión para abordar las necesidades de sus organizaciones hoy mientras resuelven para el futuro, y el viaje de cada cliente hacia la transformación digital es diferente. 

    En este viaje, la nube ayuda a los clientes a conseguir parte de esta transformación para abordar los retos de su industria. Pone los servicios, las aplicaciones y datos de forma eficiente y económica en ubicaciones ampliamente distribuidas, y a menudo remotas, para satisfacer las necesidades de expansión del mercado, soberanía de datos, entrega de nuevos servicios y procesamiento optimizado. Juntos, los dispositivos móviles y la nube han permitido que un mayor de personas en todo el mundo obtenga los beneficios de una economía cada vez más digital.

    Los retos de las compañías para abordar su estrategia TIC son tremendos, existe un gran ecosistema de entornos, Cloud Pública, Cloud Privada, entornos On premise, Centros de Datos, etc. Queda claro una cosa, el futuro es híbrido y multicloud. No habrá entornos exclusivos, sino que existirán ecosistemas enriquecidos donde la interrelación será la clave.

    Antes de continuar, recordemos brevemente qué es multicloud y las diferencias con nube híbrida. El término multicloud se refiere a la presencia de al menos dos despligues de nube del mismo tipo (pública o privada), que provienen de distintos proveedores. Por otro lado, el término nube híbrida se refiere a la presencia de varios tipos de implementaciones (pública o privada) con cierta integración u organización entre ellas. Un enfoque multicloud puede incluir dos entornos de nube pública o dos entornos de nube privada. Un enfoque de nube híbrida puede incluir un entorno de nube pública y un entorno de nube privada con infraestructura (facilitada por interfaces de programación de aplicaciones, middleware o contenedores) que permite la portabilidad de la carga de trabajo.

    Por lo tanto, apostar por una arquitectura híbrida y multicloud será el paso natural en la evolución tecnológica. Esto no es trivial y existen una serie de retos que hay que abordar. Seguridad y rendimiento son los principales retos, con mayor frecuencia vemos que se producen robo de datos, la seguridad es una preocupación constante. El rendimiento, específicamente la necesidad de ubicar los servicios “en el borde” para reducir la latencia, también es una prioridad.

    Tenemos que obligarnos a afrontar los retos con un enfoque holístico del entorno de comunicaciones y seguridad. Debemos saber que, ante cualquier amenaza a la seguridad o problemas de rendimiento en las comunicaciones, todas las partes están coordinadas a todos los niveles, y serán capaces de trabajar juntos para identificar el problema, analizarlo y desarrollar planes de mejora, además de aplicar las contramedidas oportunas.

    Hemos visto que muchos clientes han empezado probando servicios cloud públicos por internet, integrándolos son servicios de nube privada o entornos dedicados. Se dieron cuenta de los riesgos, del poco rendimiento y decidieron evolucionar mediante conectividad punto a punto. En este punto empiezan a darse cuenta de algunas complejidades adicionales que empiezan a aparecer, así como la falta de skills en el área IT para poder afrontarlas. Se ven cautivos de una única nube pública y sienten la necesidad de balancear las cargas, de nuevo en este punto surgen nuevos retos y costes que a priori parecían ocultos. ¿Como se comporta el tráfico entre clouds públicas y privadas? ¿Como se incrementan los costes por el tráfico intra cloud o intra región? ¿Cómo garantizo no depender de puntos únicos de fallo en comunicaciones? ¿Cómo garantizo la seguridad del dato?

    “La mejor improvisación es la que está preparada”

     

    Por Carlos García Blanco